Maldita desconfianza.
No, la culpa no es que yo sea desconfianza (que soy, y bastante), la culpa la tienen todas esas llamadas que recibo intentando colocarme un seguro, venderme una colección que no sirve para nada y cosas así.
El caso es que la semana pasada recibí una llamada de un teléfono del que desconocía su origen, así que, siguiendo una norma que tengo, la de "no atender ninguna llamada de teléfonos con número oculto, o de los que desconozco su origen", no la cogí.
Culpa mía, porque pensé tarde (a los 3 ó 4 días) buscar por internet la procedencia del teléfono, porque se me quedó rondando por la cabeza el quién sería. Así que cuando lo localizé resultó ser de una empresa a la que le había enviado un currículum vítae. Cuando descubrí a quién pertenecía llamé, pero ya era tarde, habían realizado la entrevista y elegido a otra persona.
Esto me ha hecho recapacitar al respecto: la de cantidad de cosas que habré dejado perder por no atender las llamadas desconocida. Quizá otro trabajo, viejos amigos, ... quién sabe.
Así que decidí coger siempre el teléfono. Y mira tú, que casualidad, esta misma tarde he recibido una llamada de un teléfono desconocido y he descolgado:
yo: -"Si, buenas tardes, dígame" (es que yo soy muy educada)
operadora: -"Buenas tardes, podría hablar con XXXX"
yo: -"Sí, soy yo, dígame"
op.: -"Le llamo de Seguros BBVA, es relativo a su póliza de seguro de vida, es que ahora mismo tenemos una oferta.."
yo: -"Perdón, pero ya me llamaron la semana pasada y les comenté que no me interesaba" (ésto, por no mandarlos a la mierda directamente)
op.: -"Ya, pero ¿no estaría interesada..."
yo: -"Ya le he comentado que me llamaron y decliné la oferta, así que (mientras, la operadora intenta seguir hablando) gracias por su llamada y buenas tardes".
Y colgé, cagándome en todo y pensando que no volveré a atender llamadas que no sé de quienes son, con la rabia de saber que quizás deje pasar de largo grandes cosas que podrían cambiar mi vida.
No, la culpa no es que yo sea desconfianza (que soy, y bastante), la culpa la tienen todas esas llamadas que recibo intentando colocarme un seguro, venderme una colección que no sirve para nada y cosas así.
El caso es que la semana pasada recibí una llamada de un teléfono del que desconocía su origen, así que, siguiendo una norma que tengo, la de "no atender ninguna llamada de teléfonos con número oculto, o de los que desconozco su origen", no la cogí.
Culpa mía, porque pensé tarde (a los 3 ó 4 días) buscar por internet la procedencia del teléfono, porque se me quedó rondando por la cabeza el quién sería. Así que cuando lo localizé resultó ser de una empresa a la que le había enviado un currículum vítae. Cuando descubrí a quién pertenecía llamé, pero ya era tarde, habían realizado la entrevista y elegido a otra persona.
Esto me ha hecho recapacitar al respecto: la de cantidad de cosas que habré dejado perder por no atender las llamadas desconocida. Quizá otro trabajo, viejos amigos, ... quién sabe.
Así que decidí coger siempre el teléfono. Y mira tú, que casualidad, esta misma tarde he recibido una llamada de un teléfono desconocido y he descolgado:
yo: -"Si, buenas tardes, dígame" (es que yo soy muy educada)
operadora: -"Buenas tardes, podría hablar con XXXX"
yo: -"Sí, soy yo, dígame"
op.: -"Le llamo de Seguros BBVA, es relativo a su póliza de seguro de vida, es que ahora mismo tenemos una oferta.."
yo: -"Perdón, pero ya me llamaron la semana pasada y les comenté que no me interesaba" (ésto, por no mandarlos a la mierda directamente)
op.: -"Ya, pero ¿no estaría interesada..."
yo: -"Ya le he comentado que me llamaron y decliné la oferta, así que (mientras, la operadora intenta seguir hablando) gracias por su llamada y buenas tardes".
Y colgé, cagándome en todo y pensando que no volveré a atender llamadas que no sé de quienes son, con la rabia de saber que quizás deje pasar de largo grandes cosas que podrían cambiar mi vida.
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Son todo habladurías....