¿Para qué mierda gastar tanto dinero habilitando carriles-bici, si al final todos los "bicicletistas" circulan por la carretera?
Vamos, que estoy hasta los mismísimos. Y por si no se han dado cuenta, "bicicletistas" lo uso de un modo despectivo.
La carretera de acceso a mi casa suele estar plagada de bicicletistas. Y da igual la hora que sea: siempre me encuentro a algún solitario, a algún dúo o a alguna cuadrilla. Pero todos tienen una cosa en común: todos tienen la habilidad de sacar lo peor que hay en mí.
En la población donde trabajo han habilitado un enorme y precioso carril-bici, con todo lo que tiene que tener: su suelito de color rojo para diferenciarlo del resto de la acera, con todos los cartelitos necesarios para su correcta señalización, con un margen de 2 metros para poder circular sin problemas....
Pero ¡no!, no vale de nada, porque esos señores bicicletistas que se creen unos "poffesionales" (de tres al cuarto, a mi entender), están por encima del uso de los carriles-bici. Estos carriles están hechos para los domingueros, esos que cojen sus bicicletitas compradas en cualquier sitio y que las usan para darse un paseo y no como un deporte. ¡Vamos, hombre!, ¿cómo pretende nadie que ellos, los "indurains" de la carretera, utilicen este servicio?
Los bicicletistas están por encima de todas las normas de circulación, no respetan los stops, los pasos de cebra, los semáforos, las rotondas, ... Ellos circulan como les da la gana porque están por encima de la leyes de circulación y porque son los amos de la carretera.
A mí me obligan a tener un seguro del vehículo para poder circular por las carreteras, pero ellos pueden hacerlo sin ningún viso de seguridad. Circulan con total impunidad mientras yo, cuando intento adelantarlos, voy rezando para que ninguno me haga un extraño y se me eche encima del coche, porque si pasa cualquier cosa, aunque no sea culpa mía, voy a ser yo la que asuma el hecho.
Vamos, que estoy hasta los mismísimos. Y por si no se han dado cuenta, "bicicletistas" lo uso de un modo despectivo.
La carretera de acceso a mi casa suele estar plagada de bicicletistas. Y da igual la hora que sea: siempre me encuentro a algún solitario, a algún dúo o a alguna cuadrilla. Pero todos tienen una cosa en común: todos tienen la habilidad de sacar lo peor que hay en mí.
En la población donde trabajo han habilitado un enorme y precioso carril-bici, con todo lo que tiene que tener: su suelito de color rojo para diferenciarlo del resto de la acera, con todos los cartelitos necesarios para su correcta señalización, con un margen de 2 metros para poder circular sin problemas....
Pero ¡no!, no vale de nada, porque esos señores bicicletistas que se creen unos "poffesionales" (de tres al cuarto, a mi entender), están por encima del uso de los carriles-bici. Estos carriles están hechos para los domingueros, esos que cojen sus bicicletitas compradas en cualquier sitio y que las usan para darse un paseo y no como un deporte. ¡Vamos, hombre!, ¿cómo pretende nadie que ellos, los "indurains" de la carretera, utilicen este servicio?
Los bicicletistas están por encima de todas las normas de circulación, no respetan los stops, los pasos de cebra, los semáforos, las rotondas, ... Ellos circulan como les da la gana porque están por encima de la leyes de circulación y porque son los amos de la carretera.
A mí me obligan a tener un seguro del vehículo para poder circular por las carreteras, pero ellos pueden hacerlo sin ningún viso de seguridad. Circulan con total impunidad mientras yo, cuando intento adelantarlos, voy rezando para que ninguno me haga un extraño y se me eche encima del coche, porque si pasa cualquier cosa, aunque no sea culpa mía, voy a ser yo la que asuma el hecho.
Lo dicho: estoy hasta los mismísimos de todos estos "bicicletistas" de tres al cuarto.