(
Viene de aquí)
Se mojó la cara intentando que desaparecieran las señales de su llanto. "Cabrón", volvió a escupir. "Al menos no llevo "rimmel"", pensó.
Salió del baño como una exhalación y se dirigió directamente a la máquina de café. Una vez situada frente a ella, se dio cuenta que no llevaba el monedero y se fue hacia su mesa a por el bolso. Se quedó mirando a su compañera y le dijo:
Lola: "Salgo un momento a tomarme un café, que el de la máquina es imbebible, y ahora mismo necesito un café bien cargado y fumarme un cigarrillo".
Compañera: "De acuerdo. De paso, tráeme un solo a mí, ¿vale?"
Lola: "Sin problema. Ahora nos vemos. He derivado mi teléfono al móvil, así que no te preocupes en atender mis llamadas. Hasta ahora".
Salió de la oficina obviando al resto de personal. Se sentía más tensa que Espinete en una cama de velcro. De camino al bar pasó por delante de una farmacia y leyó "¿Quieres perder 5 kgs. en una semana? QUITALORZAS TE AYUDA A CONSEGUIRLO".
Según abría la puerta del bar, Lola empezó a gritar: "Un café solo, doble de carga y solo de agua y otro normal para llevar. No espera, ¿tienes té rojo?". El camarero negó con la cabeza. -"¿Y té blanco?"-, le increpó. El camarero volvió a negar. -"Joder, ¿qué infusiones tienes?"-.
Camarero: Manzanilla: sola, con anís o con menta, poleo-menta y tila. Que no te vendría mal, guapa, que vaya manera de entrar esta mañana.
Lola: "Vale, Manolo. Perdona, es que hoy no he empezado el día muy bien que se diga. Venga, volvemos al café doble de carga. Y no me pongas azúcar".
Mientras Manolo le preparaba esa bomba cafeínica, Lola se encendió un cigarrillo, dando una primera calada como si le fuera la vida en ello. Se tomó el café, cogió el café para María (su compañera), pagó y se marchó sin despedirse.
Al volver a pasar frente a la farmacia volvió a leer el anuncio de "Quitalorzas" y sin pensárselo dos veces entró.
Lola: "Buenos días, quisiera que me informaras sobre ese producto que estáis anunciando, "Quitalorzas".
Farmacéutica: "Es una novedad y está resultando un éxito. Varias clientas lo han comprado y dicen que realmente sí que funciona. No como el timo ese de las pulseritas "Power-Balance", porque hay que ser tonto para creer que esas pulseras ayudan al sistema nervioso mejorando equilibrio, fuerza y elasticidad". Y mientras decía ésto, se iba estirando la manga de la bata para taparse una, más que sospechosa, pulsera de color verde. "Lo que te iba diciendo, que sí, que si quieres perder 5 kgs en una semana sin necesidad de hacer dieta, ejercicio ni nada de nada, lo mejor es "Quitalorzas"".
Lola: "No sigas. Dame el tratamiento para 2 semanas".
Farmacéutica: A ver... (...). Aquí tienes, 2 cajas. Son 108 €, 54 € cada una.
Lola: "Toma, cóbrate. Y gracias".
Con mucho mejor ánimo que cuando salió de la oficina, Lola iba pensando que había hecho bien comprando las 2 cajas, porque si con una sola no podía perder los 5 kgs que aseguraban, al menos sí que lo conseguiría con un tratamiento doble.
-chini, chini, chini..... empezó a llamar el jodido chino. "Verás ahora, cabronazo"-pensó antes de contestar la llamada.
Lola: "CABRÓN DE MIERDA, AHORA SÍ QUE TE VAS A ENTERAR, EN DOS SEMANAS NO ME VA RECONOCER NI LA GUARRA DE TU MADRE. MWJAJAJAJAJAJAJ."
Voz al teléfono: "¿Perdón?. ¿Estoy hablando con la señorita Dolores García, de la empresa Mucangrios Ibéricos?"
En ese momento Lola colgó el teléfono mientras miraba a su alrededor esperando que nadie la hubiera oído gritar mientras hablaba. Empezó a notar cómo se le calentaban las orejas y se le ponían coloradas junto con el resto de la cara debido al sofoco que estaba padeciendo en esos momentos.
Guardó el teléfono en el bolso y volvió a encenderse otro cigarrillo. Le quitó la tapa al café de María y sin pensárselo dos veces, comenzó a sorber mientras pensaba "Mierda, mierda y mierda. Si este vuelve a llamar y me pregunta, le digo que es la primera vez que le cojo el teléfono".
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CONTINUARÁ AQUÍ)